El Plan de Dios para la Salvación

Balangkas: All have sinned; God's holiness; God's provision for salvation; Christ's atonement. Eternal life. Power of Holy Spirit in our lives. Invitation.

Bilang ng Talata:042
Wika:Spanish: Latin America
Tema:Mediator; Faith, trust, believe in Jesus; Heart, soul of man; Eternal / everlasting life
Tagapakinig:Catholic; General
Istilo:Monolog
Klase:Exhortation
Antas ng kaalaman:General
Layunin:Evangelism
Kawikaan mula sa Bibliya:Extensive
Katayuan:Approved

Ang talatang ito ay panimulang gabay para sa pagsasalin at pagrerekord sa ibang mga wika.Dapat ito´y naaangkop sa ibat ibang kultura at mga wika upang ito´y maging makabuluhan sa anumang lugar na pag gagamitan. May ilang mga salita at kaisipan na maaaring mangailangan ng mas malawak na paliwanag o maaaring ipagpaliban ang paggamit para sa ibang mga kultura.

Salita ng Talata

Queridos amigos, es necesario que nos detengamos un poco y pensemos acerca de las cosas espirituales y eternas. Por supuesto, es necesario que siempre pensemos en las necesidades comunes de nuestra vida física: frijoles, arroz y otras cosas y alimentos que tenemos que proveer diariamente para la familia y para nosotros mismos. Puesto que pasamos por este mundo una sola vez, la cosa más necesaria de todo es la salvacion, la vida eterna. Necesitemos encontrar el modo poder alcanzarla.

La Biblia nos dice: “Porque la paga del pecado es la muerte, más el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.”

En primer lugar notamos que, según la Palabra de Dios, la paga del pecado es la muerte. Todos hemos pecado. En todo el mundo, no hay ni una persona que no haya quebrantado la ley de Dios. Entonces, pues, ninguno de nosotros podemos ser justificado delante del trono de Dios Santo. Es imposible que el pecado entre en la presencia santa del Dios que es totalmente justo. Puesto que todos somos pecadores, la paga de nuestro pecado es la muerte y el castigo eterno. Sólo por nuestros propios méritos, ninguno de nosotros podríamos justificarnos ante Dios.

Pero estas son las Buenas Nuevas de la Palabra de Dios: que Dios mismo ha provisto el perdón y la manera de salvarnos. Jesucristo vino a este mundo y vivió una vida perfecta. En Él no hubo pecado, más por su propia voluntad Él dio Su vida para rescatarnos del pecado. Él mismo fue el sacrificio, puro y santo. Él murió en la cruz para
pagar nuestro rescate del pecado para todo aquel que venga a Él con fe.

El único verdadero Mediador e Intercesor es Jesucristo. No hay otro Salvador. Nadie más nos puede librar del pecado, sólo Cristo. En la Biblia, que es el Santo Libro de Dios, leemos: “Y ésta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el único Dios verdadero,
y a Jesucristo, a quien Tú has enviado.” Dios perdonará los pecados de todos los que se arrepienten y creen en Jesús, y Le siguen con un corazón verdadero.

Pero hay otro paso en este plan de Dios para la salvación: Cristo no solamente dio Su vida en la cruz para salvar al pecador, sino que resucitó al tercer día para traer vida e inmortalidad a la luz. El vive. Con amor sin medida, Él llama a cada uno de nosotros y nos dice: “Vengan a Mí y yo les daré la salvación y la vida eterna.” Él no solo perdona al pecador, sino que además manda al Espíritu Santo quien nos da poder para vencer al pecado y vivir una vida pura. Así, por medio de la fe en Jesucristo, nosotros podemos hallar el perdón de nuestros pecados y el don de Dios – la vida eterna. Ahora, cada uno de nosotros podemos presentarnos e ir directamente ante Dios, por medio de Cristo solamente.

Cierra tus ojos y abre tus labios para hablar con Él desde el fondo de tu corazón, y háblale con palabras como estas:
“Querido Dios, Te confieso mis pecados a Ti. Te pido que me perdones y que me aceptes en Tu familia. Te doy gracias por la salvación a través de Jesucristo y Su sangre derramada en la cruz para mí. Ahora yo acepto a Cristo Jesús como mi Señor y Salvador. Amen.”

Referencias: Romanos 6:23, Juan 17:3